Archive for September, 2009

23 de septiembre 2009

Wednesday, September 23rd, 2009

La poesía, su lectura, su comprensión a los sufrimientos, su aporte humano, su generosidad sin límites, me permiten sobrevivir, me dan ánimos para seguir viendo con amor a los árboles, a los ríos, a las montañas; la poesía, me proporciona aires vitales para respirar la paz que todavía existe en algunas personas, para aspirar el olor de las flores que lanzan al tiempo sus colores; los versos de Lorca me llevan a viajar por la luna, por las nubes y por el interior de mi alma.  López Velarde, al releerlo, me produce “calosfríos ignotos” y me hace querer todavía más a María, la bella mujer que me atiende en Mi oficina y que, generosa, me ofrecen siempre el brillo de sus ojos y me acaricia con su andar, y sus rotundos pechos me llevan a pensar que existen en estos lares -a pesar de la pesadilla siniestra que es el gobierno calderonista- mujeres que aman la libertad, que quieren vivir la vida sin intromisiones ni cortapisas. Y Sor Juana, ah, Sor Juana me demuestra que ese género, el femenino, es mejor, mucho mejor, qué digo, mil veces mejor que las siniestras damas que pululan en el partido casi fascista que cobija a los represores, a los banqueros, a los curas y a los foxes y a los bribiescas y a las sahagunes y a los lozanos y a los soldados que asesinan a jóvenes.  Y cuando escucho en mi adentro la voz de Miguel Hernández, la tierra tiembla, el alma se sobrecoge, los niños hambrientos gritan desesperados –pero nunca serán escuchados por el insensible –de los valores revolucionarios y democráticos- que despacha en Los Pinos, y Miguel, con sus heridas, la de la vida, la del amor y la de la muerte, me trae el doloroso recuerdo de las niñas y los niños asesinados en Hermosillo. Si, viajo con las tres heridas de Miguel Hernández –asesinado por el franquismo español-, viajo con ellas y no salgo de mi dolor, pues veo cómo los cínicos políticos mexicanos –todos aman a los pobres y a los que menos tienen y aman a México- siguen dando puñaladas en el vientre a mujeres, a niñas, a niños, a estudiantes, y claro, los jueces mexicas listos para meterlos a la cárcel si osan levantar su voz. Sí, a castigar a los sindicalizados, a hundir a los pobres a vender a México, y ellos, los polacos a gozar sus millones y…. para qué seguir con las quejas. Mejor seguir leyendo a los poetas, son mejores y ayudan a soportar la realidad. Vale. Abur

16 de septiembre 2009

Wednesday, September 16th, 2009

Pues lo prometido es deuda, no hablaré, no atosigaré a ustedes, lectoras insumisas, lectores zapatistas, amigos juaristas de todo lo que acontece en esta otrora república mexicana. No, para qué insistir en los desfiguros y burlas de los polacos mexicas, no, calma. Hoy no diré nada sobre ese personaje de miedo y truculencia y desacato que es el tal secre de la SEP, no, que miedo, qué terror, qué espanto, qué temblorina me agarra cuando leo, veo lo que dice y lo que hace tan esmirriado personaje, claro digno del gabinete del presidente en turno. No, como dije, basta de llorar las penas que nos provoca el sistema capitalista reinante. Sí, basta. Mejor le voy a contar lo que observé en esta noche. Lo negro de la sombra que provoca el que el condenado Sol se oculte en el horizonte, cubría todo el cielo. Pero como ahora, en este tiempo, en esta época del año en que, aparte de la sombra, la luz  no quiere quedarse atrás, inunda todos los rincones del planeta y se da el juego universal de sol y sombra, luz y oscuridad, brillo y negro, pues eso mismo he contemplado, como arriba digo, en el cielo. Cuando es de noche, millones de estrellas, miles de puntos refulgentes se prenden y se apagan, jugando con nuestra vista, complaciendo a nuestros ojos. Algún avión nocturno cruza el espacio y deja una estela visible, es un rayo, un chorro de gas que rasga la negrura espacial. Claro, María estaba de vacaciones en Mi Oficina y la invité a pasar un fin de semana en la montaña, por eso hablo del espectáculo sideral, porque desde los cerros, desde la cumbres se observa en todo su esplendor magia que encierra la estratósfera. María observa y sus ojos negros como de capulín bailan al son de las estrellas rutilantes, y sus manos, manos de mujer morena, de mujer que ama lo bello y que ama la naturaleza y que ama su trabajo, sus manos, digo, siguen la órbita de Marte, y dibujan el camino de los anillos de Saturno. Estas noches con ella, con María la de rostro también rutilante, y la compañía de las auroras y el acompañamiento de la Osa Polar y el brillo de la constelación X, estas noches me obligan a no pensar en los desfiguros y los jueces, y olvido Acteal, y Aguas Blancas. Claro, sólo este tiempo es de olvido, porque al terminar este festín, la cruda realidad, el fraude, la mentira institucional…Vale. Abur.

9 de Septiembre 2009

Wednesday, September 9th, 2009

Si viera usted, amiga insumisa, amigo zapatista, compadre bailador y bebedor de cubas, amiga gozadora de la bella vida, el trabajo que me cuesta, lo penoso que para mí es el estar dale que te dale con el tema de las violaciones a los derechos de los trabajadores, lo difícil y aburrido que es el tener que hablar, y sobre todo, escuchar los discursos del presidente en turno. Y lo cansado que es estar criticando los yerros y los fallos de los señores de la Suprema, y lo cansadísimo que es aguantar las peroratas de los senadores y las diputadas sobre todos los males que caen como chubasco sobre las testas de la raza de bronce y sobre los hombros de los campesinos y de las amas de casa. Sí, ya chole, ya calma, ya basta. Sí, yo protesto por esa cultura del fraude, pero como digo, ya dejen descansar, ya no le hagan más al ensarapado. Sí, amigas no panistas, hoy, al menos el día de hoy prometo no hablar sobre los escabrosos temas de los impuestos y de la subida al cielo de los precios de todo, no, no lo haré, me callaré, y mejor me dedicaré, con María, claro, a echarme entre pecho y espalda unos cuántos tequilas, y escucharemos canciones de Ponce, de Juanga, de Chava Flores, de Los Panchos –dice María, mi bella María, que recordar es vivir-, pues le haré caso, y la rocola sonará por las mesas de mi Oficina en donde los paisas rumian sus penas y sus desdichas, y retumbará por las paredes en la que cuelgan fotos de la Trevi y de la Tongolele y de la Verónica y de otras damas de muy buen ver. Y allí, en ese lugar democrático y bullanguero, con los paisas, con María, hablaremos de todo, menos de la polaca y mucho menos del fut en donde ahora el odiado América ya empezó a ganar. No, hablaremos del sol, de la luna y de las estrellas, charlaremos de lo bien que está poniendo la hija de la comadre, de lo mejor que está el libro de Juan Rulfo, de la nueva novela del Capitán Lujuria, o sea del Águila Negra, o sea del mismíto René Avilés Fabila. Y así al calor de las copas y de la charla y de las anécdotas y de las risas de los compas allí reunidos, nos olvidaremos, al menos por ese día, de los errores, crímenes, mochaorejas, traidores, vendepatrias, y de la fauna que está incrustada en la burocracia dorada del poder. Digo ¿No? Vale. Abur